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El Festival Internacional de Música de Morelia (FIMM) surge en julio de 1989, con el ánimo de fomentar la difusión y la enseñanza musical. La idea de formar un centro musical en Morelia similar a Salzburgo, se encuentra asentada en el proyecto que escribiera, a fines de la década…..
 
  El Presidente Calderón   Clausura el XIX FIMM
“Es una gran alegría estar en este Festival Internacional de Música de Morelia, Miguel Bernal Jiménez, el cual se ubica ya como uno de los eventos culturales más importantes del país. Sin duda, se ha ganado un gran renombre a lo largo de los años, desde su primera edición en 1989, el Festival no sólo impulsa a la música de México, sino que también promueve el diálogo con las tradiciones musicales de otros países”.
“Músicos como Mozart, Beethoven, Vivaldi, Strauss, Bach, en fin, los músicos que han hecho verdaderamente la sublimación del espíritu a través de su arte. México a su vez ha sido una rica veta de músicos de la talla de Manuel M. Ponce, de Carlos Chávez, de Silvestre Revueltas, de José Pablo Moncayo, desde luego de nuestro moreliano Miguel Bernal Jiménez. De hecho uno de los logros, entre otros de nuestros maestros fue conjuntar los sonetos populares, la música indígena y las tradiciones con las tendencias músicas internacionales”.
“Don Miguel Bernal tuvo una vida intensa dedicada a la música y logró en voz de sus contemporáneos insertar lo mexicano en lo universal. Él por cierto, a propósito de este Festival de Música, él deseaba hacer de Morelia la Salzburgo mexicana, las Salzburgo de América, lamentablemente murió a temprana edad, a los 46 años el 26 de julio de 1956”.
“En tres años nuestra Nación habrá de celebrar el Bicentenario de la Independencia Nacional y el Centenario de la Revolución, los michoacanos sabemos que aquí se forjaron los ideales de Independencia, aquí en la Conspiración de Valladolid, aquí en las ideas libertarias de los jesuitas, de Alegre, de Clavijero, aquí donde el rector de San Nicolás, don Miguel Hidalgo, encendió la llama de la Independencia, aquí donde el genial José María Morelos se unió precisamente a esa lucha, aquí donde fueron fusilados Matamoros y otros insurgentes de la tierra nuestra que contribuyeron a la historia nacional”.

Beneficios de escuchar música clásica

Aparte de ser un fuerte lazo intercultural, la música es el vehículo de expresión humana por excelencia. Siempre hemos escuchado de los múltiples beneficios de la música clásica en el cuerpo tras la escucha prolongada y habitual de una melodía. Aquí algunos beneficios de esta música en nuestro organismo:

1. Muchas veces al escuchar una música predilecta, muchos de nosotros hemos sentido escalofríos o esa sensación de júbilo indescriptible. Esto se debe a que estimula las mismas áreas del lenguaje y el habla en el córtex cerebral, ya que la música tiene el mismo efecto de calidez que se produce al escuchar una voz humana.

2. Según las investigaciones de la Universidad de Illinois en 2005, se encontraron pruebas de que escuchar música clásica mejora el aprendizaje del lenguaje, ya que puede fomentar el aprendizaje de gramática, vocabulario, mejorar la pronunciación y hasta ayudarnos a apreciar más la cultura. Posteriormente, otros estudios han apoyado estas conclusiones. Y lo más impresionante sobre este tema, es el método usado por el Dr. George Lazanov, profesor de lengua extranjera, que usa música barroca para ayudar a sus estudiantes a aprender 1,000 palabras de vocabulario de idiomas extranjeros en un solo día con una precisión del 85 al 100%.

3. Neurocientíficos de la Universidad de Montreal, han investigado los procesos cerebrales en individuos que son expuestos a música clásica, llegando a la conclusión de que gran parte del placer inefable que produce escuchar buena música, está a cargo de la estructura del cerebro conocida como núcleo accumbens. Este conjunto neuronal del cuerpo estriado, es el responsable de emociones como la risa, la adicción y el placer.

4. Escuchar una pieza maestra de los más grandes genios de la música de todos los tiempos, estimula al cuerpo con su propia droga química cerebral, responsable de producir, por ejemplo, la sensación de placer de la dopamina.

5. Se estimula la amígdala cerebral que es crucial en el análisis y la toma de decisiones más abstractas, lo que hace que se estimule el cerebro desde los más antiguos a sus más recientes estructuras.

6. Se ha lle

Alfredo Zalce Torres

Fecha de nacimiento: 12 de enero de 1908.
Fecha de fallecimiento: 19 de enero de 2003.
Origen: Pátzcuaro, Michoacán.
Actividad: Profesor de Bellas Artes.
Época: Contemporánea.
Alfredo Zalce Torres nació en Pátzcuaro, Michoacán el 12 de enero de 1908. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (1924-1927) bajo la guía de Mateo Saldaña, tanto en la de escultura como en la talla directa. En 1930 recibió el encargo oficial de fundar la Escuela de Pintura de Tabasco. En ese año junto con Isabel Villaseñor ejecutó un fresco al exterior de una escuela primaria de Ayotla, estado de México. En 1832 presentó su primera exposición en la Galería José Guadalupe Posada y pintó frescos en la escuela para Mujeres, en la calle Cuba de la ciudad de México. Enseñó dibujo en las primarias de la Secretaria de Educación (1932-1935) y se incorporó a las misiones culturales (1936-1940); fue miembro de la LEAR (Liga de Escritores Artistas Revolucionarios) y del taller de la gráfica popular.
En 1914 ingresó como maestro a las escuelas de pintura y esculturas como la “Esmeralda” y “Nacional de Artes Plásticas”. Ha pintado murales en los siguientes sitios: La escalera de los antiguos Talleres Gráficos de la Nación 1936, en la colaboración de Leopoldo Méndez y la escuela Normal de Puebla (1938) junto con Ángel Bracho, el Palacio de Gobierno y la Cámara de Diputados de Michoacán, presentó una exposición industrial en el Palacio de Bellas Artes (1948). Radica en Morelia y es director de la escuela de Pintura y Escultura desde 1950.
Fue discípulo de Mateo Saldaña, Germán Gedovius y Diego Rivera. Realizó otros estudios en la Escuela de Talla Directa y en el Taller de Litografía de Emilio Amero. También se desempeñó como profesor en la Academia de San Carlos, la Universidad de Nuevo León y la Escuela Popular de Bellas Artes. Fue fundador del Taller de la Gráfica Popular, así como de la Escuela de Pintura de Taxco, Guerrero, el Taller de Artes Plásticas de Uruapan y la Escuela de Pintura y Artesanías de Morelia.
Su obra se encuentra en el Museo Metropolitano y en el de Arte Moderno de Nueva York, así como en los de Estocolmo, Nacionales de Varsovia y Sofía, de la Joya y México.
Su trayectoria le ha merecido importantes reconocimientos, como la presea “Generalísimo Morelos”, que le otorgó en 1969, el Ayuntamiento de Morelia; el premio “Vasco de Quiroga”, recibido en Pátzcuaro, Michoacán, en 1985, y la creación del Premio de Artes Plásticas “Alfredo Zalce”, en 1979. Recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el año de 2001 (mnar.es). Considerado como “el último gran muralista postrevolucionario”; su muerte llega a los 95 años de edad, víctima de un sangrado en el tubo digestivo. Velado en el Museo de Arte Contemporáneo “Alfredo Zalce”, en la capital michoacana. La cremación se llevó a cabo en el Panteón Jardines del Tiempo, Morelia, Mich.
Por todo lo mencionado, nos merece el reconocimiento de todos los michoacanos.

POR PRIMERA VEZ, SE ENTREGÓ LA PRESA MIGUEL BERNAL JIMÉNEZ

Su labor es la de intermediarios entre obra, ejecutante y público. Brindar una experiencia propositiva y satisfactoria es su meta. Sin duda, un gran reto, por eso el Festival de música de Morelia rindió esta noche un homenaje a los Directores Artísticos que ha tenido a lo largo de 25 años con la entrega de la presea Miguel Bernal Jiménez.

Verónica Bernal, directora General, y Carlos Felipe de Habsburgo, Presidente del Patronato del Festival de Música de Morelia, entregaron el reconocimiento, obra del escultor michoacano Felipe Castañeda.

El primero en recibir la escultura en bronce de Miguel Bernal Jiménez fue el Maestro Fernando Lozano pieza clave para la fundación de nuestro festival. A lo largo y ancho del país, su nombre es reconocido por promover la formación de orquestas y coros, además de espacios para que éstos puedan lograr una mayor proyección. De 1989 a 1991 fue Director del Festival de Música de Morelia y regresó en 2002 para llevar la batuta por 5 años más.

Otro de los hombres que, junto a los hermanos Miguel y Eugenio Bernal Macouzet, vio nacer al que es considerado uno de los mejores festivales de música de concierto en nuestro país, fue Manuel Enríquez. Su viuda, Susana Enríquez, estuvo presente en este concierto homenaje.

El director de orquesta, Enrique Barrios, fue otro de los hombres que tuvo a su cargo la Dirección Artística del FMM, al igual que el michoacano Luis Jaime Cortez quien a lo largo de tres años, reforzó el vínculo con nuestras raíces, ése que celosamente guardaba el Maestro Miguel Bernal Jiménez.

En los últimos años, el Festival de música de Morelia se ha distinguido por algunos aspectos como el énfasis en la creatividad contemporánea. Esto ha sido posible, gracias al trabajo del Maestro Sergio Vela y las aportaciones de Javier Álvarez cuya trayectoria dentro de la música experimental se ha complementado con su trabajo en la música instrumental.

Trabajo y dedicación, así como un gran amor por la música comparten quienes a lo largo de veinticinco años han logrado mantener vivo el espíritu de Miguel Bernal Jiménez.

Directores Artísticos que recibieron la Presea Miguel Bernal Jiménez
Manuel Enríquez (Q.E.P.D.)
Eduardo Mata (Q.E.P.D.)
Fernando Lozano (1989-1991) (2002-2007) Mini Caire (1992)
Luis Herrera de la Fuente (1993 – 1996)
Enrique Barrios (1997) (2008)
Carlos Prieto (1998 -2000)
Luis Jaime Cortez (1998 – 2001)
Javier Álvarez (2010 – 2011)
Sergio Vela (2010 – 2013)

La gratitud y el reconocimiento fueron las notas que también dieron color a la clausura

El Festival de Música de Morelia concluyó su edición de cuarto de siglo con un reconocimiento a todos los hombres y mujeres fundadores, patrocinadores y organizadores; así como a las obras y artistas que han colaborado en su consolidación como el mejor foro de Música de Concierto en México.

“El desarrollo y la fructificación del Festival es motivo de orgullo para los morelianos. El ímpetu que lo ha caracterizado, su historia acumulada, su actualidad y su porvenir, forman parte de una rica tradición de proyectos culturales en México” sostuvo la Directora General, Verónica Bernal Vargas, durante su discurso en el que referenció la importancia de esta plataforma artística para la cultura de México.

El protocolo de clausura en el Teatro José María Morelos de esta ciudad contó también con la participación Daniel Trujillo Mesina, en representación del Presidente Enrique Peña Nieto, así como Carlos Felipe de Habsburgo, presidente del Patronato, quien destacó los números que han dado prestigio a esta celebración de música en Morelia y que tienen un significado cualitativo por sus alcances sociales.

“… El color y la música son agentes que pasan primero al sentimiento, directamente a la emoción. Es desde allí donde engendran imágenes que pueden convertirse en pensamientos”,  dijo Verónica Bernal Vargas  al leer un texto del periodista cultural Demetrio Olivo para hacer referencia a las virtudes de la música. La cita fue totalmente congruente con el espectáculo musical con el que concluyó la celebración.

La clausura del Festival de Música de Morelia fue un espectáculo orgánico que celebró alternativamente la tradición y la vanguardia. El programa incluyó un montaje tecnológico diseñado para intensificar la percepción artística de los asistentes.

A través de tecnología orgánica de proyección visual, que alterna controles manuales y formatos digitales, el Festival de Música de Morelia se sumó a la propuesta internacional de sublimar el espectáculo artístico y la cultura musical del Siglo XXI.

El programa conmemoró también un cuarto de siglo del inicio de  la utopía musical de Bernal Jiménez, por lo que el concierto protagonizado por la Filarmónica de la Ciudad de México integró a El Chueco, composición representativa del refinado clasicismo dentro del movimiento nacionalista mexicano y donde lució una proyección visual, diseñada por José Luis García Nava, de rasgos tradicionalistas  que ilustró la historia y el espíritu festivo en torno a la condición trágica de un ser humano.

Respecto a La Consagración de la Primavera, que cumplió 100 años este 20013,  la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México,  aludió  con  un tono impetuoso, la esencia de la pieza cumbre de Igor Stravinsky; es decir la violencia  renovadora de la vida. Esta presentación fue de una energía compulsiva, principalmente por parte de su director, José Arián.

Es así que la clausura conmemorativa al cuarto de siglo del festival artístico más prestigiado en el estado de Michoacán, contó con dos composiciones de alto significado cultural en los contextos local y universal; además, la propuesta para el uso de una tecnología que se reconoce como orgánica por operar con el tacto humano y por multiplicar, digitalmente, los caminos de  la integración sensitiva, la percepción y la imaginación.

Un gran coro por los desprotegidos

Los Niños Cantores de Morelia conquistaron al público que se dio cita en el Teatro Ocampo para disfrutar El pequeño deshollinador, ópera de Benjamin Britten en el penúltimo día del XXV Festival de Música de Morelia.

Desde minutos antes de la tercera llamada, la sala se vio inundada con la presencia de papás, hermanos y familiares  de los talentosos pequeños, así como amantes de la ópera e incluso admiradores de Britten que este año celebraron el centenario de su nacimiento (22 de noviembre de 1913).

Bajo la dirección de Hernán Cortés y la dirección escénica de Fernando Ortiz, los niños y niñas interpretaron esta ópera que Britten escribió poco después de la Segunda Guerra  Mundial y que prepararon por más de dos meses.

Hernán Cortés, director de los Niños Cantores de Morelia, apuesta por este tipo de obras que permiten el  desarrollo del coro pues requieren de un gran trabajo escénico.

El pequeño deshollinador, que en esta ocasión fue interpretado por Alonso Martínez Corona, es una ópera escrita para ser montada de manera sencilla en cuanto a producción y que está pensada para ser interpretada por niños.  La obra se presentó en tres escenas para  un sólo acto. La temática aborda  la problemática de niños explotados para deshollinar chimeneas de las casas londinenses, donde los menores solían enfermar o morir, asfixiados, atrapados o quemados.

El Cuarteto de Cuyos, integrado por Román Pavón, David Muñoz, Gerardo Méndez y Carlos Cantú, así como las pianistas Miriam Pérez Fleitas y Nika Jonicenoka, del Conservatorio de las Rosas, interactuaron con los Niños Cantores de Morelia, así como con 100 menos de colonias populares de Morelia e integrantes del Programa Niños Músicos por la Paz, quienes participaron en las cuatro piezas conocidas como “temas para la audiencia”  en la obra original de Britten.

Al final, la ovación del público no se hizo esperar. Un reconocimiento al trabajo realizado no sólo por los protagonistas, sino por quienes tuvieron a su cargo la dirección artística y escénica de esta ópera, Hernán Cortés y Fernando Ortiz.

Esta noche, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, bajo la dirección de José Areán, ofrecerá el concierto de clausura de la edición número 25 del Festival de Música de Morelia que por 11 días hizo vibrar las almas de más de 95 mil personas que se dieron cita en los 23 conciertos y cinco eventos masivos en distintos espacios públicos de la capital michoacana.

Recintos

Arquitectura Religiosa: Construida durante el virreinato del Duque de Albuquerque, con triple fachada de retablos y torres de casi 70 metros de altura. Terminada 84 años después de su inicio, en 1744. El estilo barroco se manifiesta en la estructura, revestida de neoclásico.

El ex Convento de los Carmelitas Descalzos fue utilizado como prisión para los prisioneros de la conspiración de Valladolid de 1809; fue cementerio y el primer cuerpo de caballería del estado; sede del cabildo eclesiástico; estacionamiento de carros de limpieza; terminal de autobuses foráneos; bodega de comerciantes y hotel. En la actualidad el recinto alberga a la Casa de la Cultura de Morelia y el Instituto Michoacano de Cultura.

Punto de Interés: Por su énfasis en la educación musical, Benedicto XIV llamó conservatorio al colegio de niñas pobres instalado aquí después de 1743. Este edificio resalta por el hecho de que sus columnas son monolíticas (hechas de una sola piedra).

Fue construido durante el siglo XVIII para albergar al Seminario Tridentino, cuna intelectual de destacados hombres como José María Morelos, Agustín de Iturbide, Mariano Matamoros y Mariano Michelena, por mencionar a algunos. Su fachada, que es de estilo barroco sobrio, utilizó ornamentación tipo tablereado, muy popular en la ciudad en esa época, rematada por sencillos pináculos y graciosos remates en las esquinas que simulan torreones con cierto sabor asiático.

Arquitectura Civil: Sus fachadas están compuestas por dos plantas y al igual que el interior son de estilo barroco. El patio principal es un cuadrado en cuyo centro se forma un octágono mediante un desnivel y arcos. Sitios Históricos: Fue también en esta casa donde, en 1810, don Miguel Hidalgo y Costilla dio el bando de la abolición de la esclavitud y en 1846 estableció su residencia don Melchor Ocampo, entonces gobernador.

La plaza Valladolid enmarca al Templo de San Francisco, mismo que tiene una portada estilo plateresco con bellas y sencillas decoraciones talladas en el arco de acceso, y sencillas columnas que flanquean a la puerta y a la ventana del coro.

En el sur de la ciudad, en la zona del planetario, se encuentra el Teatro Morelos, el más grande y moderno del Estado. Cuenta con todos los adelantos técnicos y de comodidad para que puedan presentarse todo tipo de eventos.

Bienvenida

Bienvenida

El Festival Internacional de Música de Morelia (FIMM) surge en julio de 1989, con el ánimo de fomentar la difusión y la enseñanza musical.
La idea de formar un centro musical en Morelia similar a Salzburgo, se encuentra asentada en el proyecto que escribiera, a fines de la década de los años cuarenta en el siglo anterior, el más ilustre compositor nacido en nuestro Estado: Miguel Bernal Jiménez.
Desde siempre Michoacán ha sido cuna pródiga para las más variadas manifestaciones artísticas y como prueba, basta decir que en Morelia se fundó el Primer Conservatorio de América en el año de 1743.
Intelectuales, artistas plásticos, literatos, dramaturgos, bailarines y por supuesto músicos, no escapan de la geografía michoacana como es el caso del propio Miguel Bernal Jiménez quien además de haber iniciado la etapa moderna del Conservatorio de las Rosas, fundó uno de sus grupos artísticos con más fama y renombre internacional: El Coro de los Niños Cantores de Morelia.
Así pues, la figura de Miguel Bernal Jiménez ligada a la del Conservatorio ha sido la pauta para que los organizadores del FIMM hagan de éste un escaparate en el que se divulgue el quehacer académico de sus docentes y alumnos, se apoye el desarrollo musical en la ciudad, se establezcan lazos de comunicación con organismos afines y se fomente la cultura integral de los mexicanos.
Por más de una década y desde el siglo anterior, el Festival Internacional de Música de Morelia ha basado su continuidad no sólo en la excelencia artística de su programación o en la favorable respuesta del público melómano, sino también, y como parte importante, en los apoyos que recibe cada año de su patronato y patrocinadores.
A lo largo de sus ediciones, el FIMM ha contado con el soporte económico de los Gobiernos federal, estatal y municipal a través de sus instituciones culturales y educativas, así como con el de la iniciativa privada.
La propuesta artística del Festival ha sido intensa a lo largo de los años, lo que ha permitido el disfrute de géneros como el canto gregoriano, música de cámara, electroacústica, contemporánea, ópera y recitales diversos. En algunas de sus ediciones y como justo reconocimiento a su legado cultural, el Festival ha rendido homenaje a figuras como Mozart, Beethoven, Revueltas, Blas Galindo, Manuel M. Ponce y el propio Bernal Jiménez, difundiendo sus obras. Parte importante de su programación han sido los estrenos, incluso mundiales, que se han hecho de obras como: Cantata a Morelia, de Manuel Enríquez; Salmo, de Miguel Bernal Jiménez con música de J. Jesús Carreño; Concierto Tiento, de Luis Jaime Cortez; o bien Himno de los bosques, Cuarteto de Navidad y Navidad en Tierra Azteca, de Miguel Bernal Jiménez.

Cada año el Festival Internacional de Música recibe la respuesta de centenares de amigos de la música y turistas, que acuden a escenarios como el Teatro José María Morelos, el Teatro Ocampo o el propio Conservatorio de Las Rosas y a sus plazas, calzadas y palacios del Centro Histórico de nuestra ciudad. Gracias al Festival Internacional de Música de Morelia, el Conservatorio de las Rosas refrenda su perfil de excelencia académica mediante los cursos en áreas como: piano, canto, alientos, composición, cuerdas y percusiones que han sido impartidos por algunos de los solistas e integrantes de ensambles que asisten año con año al Festival.

El Festival Internacional de Música de Morelia ha sido el punto de encuentro no sólo entre los más grandes compositores universales, sino también entre sus mejores intérpretes procedentes de países tan variados como: Dinamarca, Argentina, Cuba, Francia, Turquía, Estados Unidos, Eslovenia, Holanda, República Checa, España, Australia, Japón, Brasil y México.
Algunas de las orquestas, ensambles y coros que han sido incluidos en su programación son: la Filarmónica de Jalisco, Filarmónica de la Ciudad de México, Orquesta Sinfónica Nacional, Orquesta Pro-Arte de Munich, la Schola Cantorum Cantate, Coro Ambassadors, Ars Antiqua y Coro Nacional de México y el Orfeón Donostiarra entre otros.
Por su parte los solistas que han enriquecido al FIMM con sus presentaciones han sido, entre otros: Mark Seltzer, Ramón Vargas, Francisco Araiza, Úrsula Mazurek, Gyorgy Sandor, Joaquín Achúcarro, María Julius, Gary Karr, Carlos Prieto, France Clidat, Roberto Aymes y los Solistas de la Filarmónica de Berlín. Compositores, músicos y grupos de nuestro Estado no podían permanecer ajenos y han hallado en el Festival el mejor de los escenarios para la divulgación de su trabajo como es el caso de la Orquesta de Cámara de Michoacán, Alfonso Vega Núñez, Bonifacio Rojas, la Orquesta Sinfónica de Michoacán, la Coral Moreliana Ignacio Mier Arriaga, así como el Coro y el Ensamble de Las Rosas.
Batutas como las de Eduardo Mata, Luis Herrera de la Fuente, Manuel Enríquez, Enrique Barrios y Enrique Diemecke han compartido escenarios en el FIMM con Fernando Lozano quien fue su primer director artístico y a quien desde la edición 2002, nuevamente dirige la programación del Festival.
Es a partir de su décima cuarta edición, que el Festival Internacional de Música de Morelia lleva el nombre de Miguel Bernal Jiménez en justo reconocimiento a su inspirador, el más ilustre de los músicos michoacanos.
De igual manera, el FIMM ha sido marco del Primer Concurso Nacional de Cuartetos y del Concurso Latinoamericano de Violonchelo Carlos Prieto, que por la trascendencia que ha tenido, en su cuarta edición se convierte en Concurso Iberoamericano de Violonchelo Carlos Prieto; que este año se efectuará del 24 al 29 de agosto en su V edición.
Este año el Festival Internacional de Música de Morelia Miguel Bernal Jiménez, en su décimo octava edición estará dedicado a Cuba, donde se tendrá la presencia de los grandes valores artísticos y culturales de este país.
En el 2007, la décimo novena edición del Festival estará dedicada a la Unión Europea, lo cual representa un honor para esta fiesta musical.

Exóticos y sencillos placeres en la tertulia de cierre del Festival de Música de Morelia

Con una tertulia de exóticos y sencillos placeres, tanto musicales como gastronómicos,  finalizaron las actividades del XXV Festival de Música de Morelia. El grupo Indra-Swara de la tradición musical Gamelan de Indonesia ofreció un ambiente poético, espiritual y relajado; casi de trance,  para la tertulia de carácter familiar que tuvo lugar en el Centro Cultural Clavijero (ex convento jesuita). Todo terminó entre sones y huapangos.

El Festival de Música de Morelia les hizo el domingo ameno, recreativo y sabroso a cientos y quizá miles de habitantes locales, así como a turistas nacionales y extranjeros que acudieron al Centro Histórico para disfrutar de una fiesta popular que los organizadores dispusieron para relajar y despedir la congregación de los más grandes y refinados conciertos de Música en Michoacán.

Decenas de puestos de comida y bebidas refrescantes, la representación de platillos de Reino Unido,  Armenia, Indonesia, Taiwan, Perú , Alemania y Cuba, por parte de las principales escuelas gastronómicas locales;  talleres infantiles de motivación musical y ejercicio de los sentidos;  la venta de productos naturales michoacanos; las presentaciones musicales, y el encuentro espontaneo de aficionados y amigos  del arte, integraron el torbellino cultural que conmovió esta tarde a la urbe Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Los puestos de comida representaron algunos de los  50 países que han participado directamente en las 25 ediciones, que hoy se completaron, en la historia del Festival de Música de Morelia. De esta forma, el festival gastronómico  internacional, que apenas en años recientes forma parte del programa oficial, se consolidó como un éxito popular que sirve para agradecer y vincular aun más a los seguidores habituales, así como a nuevos públicos.

El Gamelán, que hoy se conoció directamente en Morelia gracias a los oficios del Festival de Música, es un ensamble musical tradicional de Indonesia, caracterizado por instrumentos como metalófonos, xilófonos, membranófonos y gons, habilitados en finas bases de madera tallada y elaborados también en vibrantes cuencos metálicos.

El espíritu de esta música remite a la alternancia pacífica, armoniosa y diferenciada en tres planos, por los animales que emiten sonidos en las selvas y campos de cultivo; así, los hombres generaron una interpretación de las bendiciones que prodiga la naturaleza y el respeto humano.

Por su parte los sones y huapangos, son la música tradicional y la fiesta más extendida  y resonante en la región de la Huasteca, así como en los estados de Michoacán, Guerrero, Colima y Veracruz; es antecedente del mariachi y un gusto bravío y cálido que hace mover los pies como tocando madera para la buena fortuna.

Con estos dos acentos populares, la fiesta pasó de lo contemplativo y exótico al orgullo  regocijante, hasta que poco a poco la tarde fue cayendo y la fiesta se convirtió, de nueva cuenta, en un suspiro; un anhelo anual por parte de las y los morelianos y de las y los seguidores de la música de concierto de todo el mundo.Compartir: