Exóticos y sencillos placeres en la tertulia de cierre del Festival de Música de Morelia

Con una tertulia de exóticos y sencillos placeres, tanto musicales como gastronómicos,  finalizaron las actividades del XXV Festival de Música de Morelia. El grupo Indra-Swara de la tradición musical Gamelan de Indonesia ofreció un ambiente poético, espiritual y relajado; casi de trance,  para la tertulia de carácter familiar que tuvo lugar en el Centro Cultural Clavijero (ex convento jesuita). Todo terminó entre sones y huapangos.

El Festival de Música de Morelia les hizo el domingo ameno, recreativo y sabroso a cientos y quizá miles de habitantes locales, así como a turistas nacionales y extranjeros que acudieron al Centro Histórico para disfrutar de una fiesta popular que los organizadores dispusieron para relajar y despedir la congregación de los más grandes y refinados conciertos de Música en Michoacán.

Decenas de puestos de comida y bebidas refrescantes, la representación de platillos de Reino Unido,  Armenia, Indonesia, Taiwan, Perú , Alemania y Cuba, por parte de las principales escuelas gastronómicas locales;  talleres infantiles de motivación musical y ejercicio de los sentidos;  la venta de productos naturales michoacanos; las presentaciones musicales, y el encuentro espontaneo de aficionados y amigos  del arte, integraron el torbellino cultural que conmovió esta tarde a la urbe Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Los puestos de comida representaron algunos de los  50 países que han participado directamente en las 25 ediciones, que hoy se completaron, en la historia del Festival de Música de Morelia. De esta forma, el festival gastronómico  internacional, que apenas en años recientes forma parte del programa oficial, se consolidó como un éxito popular que sirve para agradecer y vincular aun más a los seguidores habituales, así como a nuevos públicos.

El Gamelán, que hoy se conoció directamente en Morelia gracias a los oficios del Festival de Música, es un ensamble musical tradicional de Indonesia, caracterizado por instrumentos como metalófonos, xilófonos, membranófonos y gons, habilitados en finas bases de madera tallada y elaborados también en vibrantes cuencos metálicos.

El espíritu de esta música remite a la alternancia pacífica, armoniosa y diferenciada en tres planos, por los animales que emiten sonidos en las selvas y campos de cultivo; así, los hombres generaron una interpretación de las bendiciones que prodiga la naturaleza y el respeto humano.

Por su parte los sones y huapangos, son la música tradicional y la fiesta más extendida  y resonante en la región de la Huasteca, así como en los estados de Michoacán, Guerrero, Colima y Veracruz; es antecedente del mariachi y un gusto bravío y cálido que hace mover los pies como tocando madera para la buena fortuna.

Con estos dos acentos populares, la fiesta pasó de lo contemplativo y exótico al orgullo  regocijante, hasta que poco a poco la tarde fue cayendo y la fiesta se convirtió, de nueva cuenta, en un suspiro; un anhelo anual por parte de las y los morelianos y de las y los seguidores de la música de concierto de todo el mundo.Compartir: