La gratitud y el reconocimiento fueron las notas que también dieron color a la clausura

El Festival de Música de Morelia concluyó su edición de cuarto de siglo con un reconocimiento a todos los hombres y mujeres fundadores, patrocinadores y organizadores; así como a las obras y artistas que han colaborado en su consolidación como el mejor foro de Música de Concierto en México.

“El desarrollo y la fructificación del Festival es motivo de orgullo para los morelianos. El ímpetu que lo ha caracterizado, su historia acumulada, su actualidad y su porvenir, forman parte de una rica tradición de proyectos culturales en México” sostuvo la Directora General, Verónica Bernal Vargas, durante su discurso en el que referenció la importancia de esta plataforma artística para la cultura de México.

El protocolo de clausura en el Teatro José María Morelos de esta ciudad contó también con la participación Daniel Trujillo Mesina, en representación del Presidente Enrique Peña Nieto, así como Carlos Felipe de Habsburgo, presidente del Patronato, quien destacó los números que han dado prestigio a esta celebración de música en Morelia y que tienen un significado cualitativo por sus alcances sociales.

“… El color y la música son agentes que pasan primero al sentimiento, directamente a la emoción. Es desde allí donde engendran imágenes que pueden convertirse en pensamientos”,  dijo Verónica Bernal Vargas  al leer un texto del periodista cultural Demetrio Olivo para hacer referencia a las virtudes de la música. La cita fue totalmente congruente con el espectáculo musical con el que concluyó la celebración.

La clausura del Festival de Música de Morelia fue un espectáculo orgánico que celebró alternativamente la tradición y la vanguardia. El programa incluyó un montaje tecnológico diseñado para intensificar la percepción artística de los asistentes.

A través de tecnología orgánica de proyección visual, que alterna controles manuales y formatos digitales, el Festival de Música de Morelia se sumó a la propuesta internacional de sublimar el espectáculo artístico y la cultura musical del Siglo XXI.

El programa conmemoró también un cuarto de siglo del inicio de  la utopía musical de Bernal Jiménez, por lo que el concierto protagonizado por la Filarmónica de la Ciudad de México integró a El Chueco, composición representativa del refinado clasicismo dentro del movimiento nacionalista mexicano y donde lució una proyección visual, diseñada por José Luis García Nava, de rasgos tradicionalistas  que ilustró la historia y el espíritu festivo en torno a la condición trágica de un ser humano.

Respecto a La Consagración de la Primavera, que cumplió 100 años este 20013,  la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México,  aludió  con  un tono impetuoso, la esencia de la pieza cumbre de Igor Stravinsky; es decir la violencia  renovadora de la vida. Esta presentación fue de una energía compulsiva, principalmente por parte de su director, José Arián.

Es así que la clausura conmemorativa al cuarto de siglo del festival artístico más prestigiado en el estado de Michoacán, contó con dos composiciones de alto significado cultural en los contextos local y universal; además, la propuesta para el uso de una tecnología que se reconoce como orgánica por operar con el tacto humano y por multiplicar, digitalmente, los caminos de  la integración sensitiva, la percepción y la imaginación.